Antonio Galán, representante del Cluster de Seguridad Contra Incendios de Cataluña (CLUSIC), durante la jornada técnica organizada por la Alianza S2E el 26 de junio de 2025 en ENGINYERS BCN
Antonio Galán centró su primera intervención en ilustrar, en el marco europeo, los límites de los ensayos de Euroclases para evaluar correctamente el comportamiento al fuego de sistemas de fachada. Compartió la colaboración institucional a nivel europeo para resolver una discrepancia técnica de EOTA-PT4 (European Organisation for Technical Assessment), órgano clave en la certificación de productos de construcción.
El problema surgió cuando el comité europeo CEN/TC 127 WG4 “Reaction to fire” manifestó a EOTA-PT4 su desacuerdo con la forma en que se estaba evaluando el comportamiento al fuego de fachadas ventiladas mediante el ensayo SBI (Single Burning Item), uno de los métodos utilizados para clasificar materiales según las Euroclases. Tanto para EOTA-PT4 como para el comité técnico de normalización europeo CEN TC 127 WG4, el SBI no es adecuado para simular un incendio real en la fachada. La causa principal se encuentra en que este ensayo fue concebido para materiales de revestimiento en interiores y no contempla las condiciones propias de un incendio desarrollado en fachada, como la propagación vertical, la acción del viento, o la interacción de múltiples capas.
Galán destacó el valor de este reconocimiento mutuo entre organizaciones técnicas, que permitió abrir un canal de comunicación constructivo entre EOTA-PT4, CEN/TC 127 WG4 y Construction Products Europe (CPE), la asociación europea que agrupa a los fabricantes de productos de construcción. Las tres entidades consensuaron un documento conjunto en el que se afirma, de forma explícita, que el ensayo del SBI (dentro del sistema de euroclases) no es válido para evaluar la propagación del fuego en fachadas.
A partir de este punto, el documento recoge las limitaciones técnicas del modelo de ensayo actual y aboga por avanzar hacia una norma europea de ensayo a gran escala, capaz de reproducir de forma representativa los fenómenos reales de incendio en fachada, especialmente en sistemas como las fachadas ventiladas.
Galán subrayó que uno de los grandes riesgos es confiar en herramientas inadecuadas, lo que genera no solo una falsa sensación de seguridad y conduce a evaluaciones erróneas que pueden tener consecuencias graves. Puso como ejemplo que ensayar una fachada ventilada de metro y medio de altura en laboratorio no permite observar la interacción entre elementos como las barreras cortafuegos, los sistemas intumescentes o la propagación en la cámara ventilada.
Su mensaje fue claro: las herramientas deben aplicarse a los contextos correctos, y el uso de ensayos inadecuados puede ser más perjudicial que beneficioso. Concluyó su intervención con un mensaje optimista, indicando que gracias al esfuerzo colaborativo entre organismos europeos, se está avanzando hacia la estandarización del ensayo a gran escala como nuevo referente normativo para la evaluación del riesgo en sistemas de fachada, algo que el sector espera con urgencia para superar las carencias actuales.
En una intervención posterior, Antonio Galán subrayó la importancia de la formación avanzada y especializada en la prevención de incendios en fachadas. Recalcó que una formación básica no es suficiente para comprender la complejidad de los sistemas constructivos actuales y su comportamiento frente al fuego. En este sentido, defendió el conocimiento que aportan los laboratorios, quienes observan fenómenos reales que rara vez se contemplan en el diseño teórico.
Criticó la falta de precisión en los ensayos actuales sobre barreras cortafuegos, cuya resistencia al fuego se mide en condiciones poco realistas. Explicó que en una fachada ventilada real, en caso de incendio los perfiles metálicos se dilatan y deforman, lo que puede conducir a que barreras intumescentes no sean efectivas si no se consideran estos efectos. Por ello, defendió los ensayos a gran escala como única vía a día de hoy para validar la efectividad real de los sistemas, tanto en propagación del fuego como en estabilidad estructural.
Además, destacó que cambios mínimos, como una separación de 10 mm entre placas del revestimiento discontinuo, pueden alterar drásticamente el comportamiento del fuego. También denunció que se critique la gran escala por exigir coherencia entre el sistema ensayado y el instalado, cuando esta exigencia debería aplicarse a todos los métodos de ensayo, incluyendo las actuales euroclases
Galán concluyó que el sector debe superar el uso exclusivo de Euroclases, ya que estas se basan en ensayos pensados para interiores y no reflejan fielmente el riesgo en fachadas. También señaló que productos intumescentes pueden formar parte integral de sistemas ensayados, aunque excedan los límites establecidos por el código técnico. En definitiva, defendió un enfoque basado en la evaluación de sistemas, riguroso y basado en evidencias para la evaluación de la seguridad frente a incendios en fachadas, resaltando que “uno más uno no siempre suma dos” en comportamiento al fuego.
Conclusiones principales de la intervención de Antonio Galán – “Evaluación incorrecta del riesgo en fachadas: una reflexión europea sobre los límites de las Euroclases”
- Las Euroclases no son válidas para fachadas: Fueron diseñadas para interiores y no contemplan condiciones como propagación vertical, viento o interacciones entre capas típicas en fachadas.
- El ensayo SBI es insuficiente: No reproduce fenómenos clave como la efectividad de las barreras cortafuegos, comportamiento de sistemas intumescentes o dinámica del fuego en cámaras ventiladas.
- Reconocimiento institucional europeo: EOTA, CEN y CPE han consensuado que las Euroclases no sirven para evaluar fachadas y apoyan avanzar hacia un ensayo europeo a gran escala.
- Riesgo de herramientas mal aplicadas: Usar ensayos inadecuados genera una falsa sensación de seguridad y puede derivar en decisiones peligrosas.
- Ensayos a gran escala son imprescindibles: Solo estos permiten evaluar adecuadamente la propagación del fuego muy cerca de las posibles condiciones de un incendio y el comportamiento estructural del sistema en fachada.
- Deficiencia en ensayos de barreras intumescentes: El método de ensayo en el laboratorio no consideran efectos reales como la dilatación de perfiles metálicos, que puede inutilizar la barrera.
- Cambios mínimos pueden alterar el resultado: Separaciones de apenas milímetros entre placas del revestimiento externo pueden modificar drásticamente la propagación del fuego.
- La coherencia entre ensayo e instalación debe exigirse siempre: Criticar la gran escala por este motivo es incoherente; debería aplicarse a todos los métodos, incluyendo las actuales euroclases.
- La formación especializada es clave: La complejidad actual de los sistemas constructivos exige técnicos formados más allá de lo básico.
- Enfoque sistémico y realista: Galán defendió evaluar fachadas como sistemas completos, no sólo como suma de productos con buena clasificación.
Conclusión global: Se necesita una nueva cultura técnica basada en evidencias, rigor y ensayos representativos para proteger adecuadamente frente a incendios en fachada.
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