Estado del arte de la normativa de seguridad pasiva en fachadas

Salvador Suñol, responsable del Laboratorio de Fuego en APPLUS Laboratories, durante la jornada técnica organizada por la Alianza S2E el 26 de junio de 2025 en ENGINYERS BCN. En una intervención técnica, extensa y detallada, Salvador Suñol, en representación de Applus Laboratories, ofreció un diagnóstico profundo sobre el estado actual de la normativa de seguridad pasiva en fachadas, abordando tanto el marco normativo nacional como las tendencias europeas, los retos asociados al parque edificatorio existente, y las perspectivas de armonización futura a través de ensayos a gran escala.  

Introducción: el rol de la seguridad pasiva

Suñol inició su presentación con una necesaria contextualización sobre qué se entiende por protección pasiva contra incendios. La definió como el conjunto de soluciones y elementos constructivos que, sin requerir intervención humana ni sistemas activos automáticos, retardan la propagación del fuego. A diferencia de la protección activa (detectores, rociadores o extintores), la protección pasiva está siempre presente y permite ganar tiempo para la evacuación de los ocupantes y la intervención de los servicios de emergencia. Entre las soluciones típicas de protección pasiva se encuentran la compartimentación, las puertas cortafuegos, la protección estructural, y muy especialmente la reacción al fuego de los materiales.  

El contexto actual: rehabilitación energética y riesgo

La intervención puso especial énfasis en el contexto de transformación del parque edificatorio. El 85 % de los edificios en España se construyeron antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE) en 2006. La media de antigüedad ronda los 45-50 años, con un elevado porcentaje de inmuebles con calificación energética E o peor. La tasa de renovación energética, además, se sitúa por debajo del 1 %, lejos del objetivo europeo (2-3 %). En paralelo, se están desplegando políticas como el Pacto Verde Europeo, la directiva de eficiencia energética 2024/1275, la Renovation Wave y los planes nacionales de rehabilitación. Estas iniciativas impulsan la mejora de la eficiencia energética mediante el uso de nuevas tecnologías y sistemas constructivos, como fachadas ventiladas, sistemas SATE, biomateriales o fachadas fotovoltaicas. Sin embargo, advirtió Suñol, si la renovación energética no se realiza bajo criterios técnicos estrictos y sin una adecuada supervisión, puede comprometer seriamente la protección pasiva contra incendios de los edificios.  

Incendios en fachada: un fenómeno complejo

Suñol dedicó una parte sustancial de su intervención a explicar por qué el incendio en fachada es un fenómeno complejo. Entre los factores que lo agravan, mencionó entre otros:
  • La geometría y extensión vertical de la fachada, que favorece la propagación por convección.
  • Cámaras ventiladas, que pueden actuar como chimeneas.
  • Condiciones meteorológicas (viento, temperatura exterior).
  • Fallo en la ejecución en obra respecto a lo ensayado en laboratorio.
Detalló cuatro principales vías de propagación del fuego:
  1. Salto de ventana a ventana, por radiación o llama directa.
  2. Juntas entre forjado y fachada, especialmente en muros cortina o sistemas ligeros.
  3. Cámaras ventiladas, en sistemas SATE o fachadas ventiladas.
  4. Revestimientos exteriores combustibles, por conducción o llama directa.

El marco normativo español: fortalezas y lagunas

En relación al marco normativo actual, Suñol analizó en profundidad las exigencias del Código Técnico de la Edificación, específicamente el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI), que regula la propagación exterior. Indicó que el CTE establece, entre otras exigencias:
  • Requisitos de resistencia al fuego (EI60) para franjas de fachada.
  • Exigencias de reacción al fuego (Euroclases) para materiales, con escalas distintas según altura (<10 m, <18 m, >28 m).
  • Necesidad de barreras E30 en cámaras ventiladas.
  • Restricciones en los 3,5 m inferiores accesibles a pie de calle (B-s3,d0).
Aunque valoró positivamente estos elementos, expuso que el CTE no contempla ensayos a gran escala, ni tampoco establece exigencias claras sobre sistemas completos de fachada, lo que genera una brecha normativa cuando se evalúa el riesgo real.  

¿Son suficientes las Euroclases?

Un punto clave de su intervención fue el análisis crítico del sistema de Euroclases como medida de reacción al fuego. Las Euroclases clasifican los materiales (de A1 a F) en función de su comportamiento frente al fuego y su contribución al mismo, valorando su ignición, liberación de calor, opacidad de humo y caída de partículas inflamadas. Sin embargo, Suñol explicó que estas clases se basan en ensayos como el SBI (Single Burning Item), que reproducen escenarios a pequeña escala y en etapa de inicio o crecimiento de incendio, muy alejados de las condiciones reales que se presentan en fachadas sometidas a un incendio totalmente desarrollado. Además, señaló limitaciones del SBI frente a los ensayos a escala real:
  • La potencia del ensayo (30 kW en el SBI frente a 3.000 kW en ensayos reales).
  • La escala (1,5 m frente a 9,7 m).
  • El tipo de instalación y exposición al fuego.
Por todo ello, concluyó que las Euroclases son útiles para la evaluación de la propagación en el interior pero insuficientes para evaluar la propagación por el exterior y que deben complementarse con ensayos a gran escala.  

El ensayo a gran escala: el BS 8414 y el proyecto europeo

Suñol explicó en detalle el ensayo BS 8414, desarrollado en Reino Unido, y ampliamente utilizado como referencia internacional. Se trata de un método de ensayo que simula un fuego exterior a escala real, con fachada en forma de L, donde se evalúan:
  • Temperaturas alcanzadas.
  • Altura de propagación.
  • Caída de elementos de la fachada.
  • Eficacia de las barreras cortafuegos y los sistemas intumescentes.
Este ensayo se complementa con la norma BR 135, que define los criterios de aceptación como no superar 600 °C de incremento de temperatura en 15 minutos y no propagación a más de 9,5 m de altura, entre otros. También expuso los avances del proyecto europeo financiado por la Comisión Europea. Tras dos fases (2016–2018 y 2020–2024), el consorcio responsable del Proyecto ha desarrollado una propuesta de método de ensayo armonizado con:
  • Dos escalas (gran escala y media escala).
  • Evaluación de propagación vertical y horizontal.
  • Clasificación basada en temperatura, caída de elementos de fachada y su inflamabilidad.
  • Sistema de códigos: LS / MS (Large/Mid Scale) + F1/F2 + tiempo al fallo.
Este método ya ha sido entregado a la Comisión Europea y está pendiente de ser transformado por CEN en norma armonizada.  

Modelos regulatorios en Europa: experiencias comparadas

En el tramo final de su intervención, Salvador Suñol presentó un análisis comparado de cómo distintos países europeos han reforzado sus marcos regulatorios en materia de seguridad frente a incendios en fachadas, especialmente tras incendios relevantes ocurridos en los últimos años. Expuso tres casos concretos: Reino Unido, Bélgica y Países Bajos, cada uno con enfoques distintos pero convergentes en un objetivo común: mejorar la seguridad mediante requisitos más exigentes y ensayos más representativos. Reino Unido elevó las exigencias de reacción al fuego para edificios “relevantes”, prohibió paneles ACM de PE y mantiene la BS 8414 como método válido para el resto de edificios.  

El caso de Bélgica: combinación de prescripción y prestaciones

El enfoque belga combina un modelo prescriptivo por alturas y uso, con la posibilidad de utilizar un modelo prestacional basado en ensayos a gran escala. Suñol detalló que Bélgica clasifica sus edificios en tres niveles de altura y por tipo de ocupación, dependiendo de si los ocupantes pueden evacuar por sí mismos o no. En el modelo prescriptivo, se limita el uso de materiales según la euroclase (A, B, C, etc.). Sin embargo, reconociendo que muchos materiales son claves para la eficiencia energética, se permite su uso siempre que estén protegidos. Además, Bélgica ha desarrollado soluciones tipo autorizadas, especialmente para sistemas de fachadas ventiladas y SATE, según alturas y configuraciones. En paralelo, el país mantiene un modelo alternativo de cumplimiento prestacional, basado en la realización de ensayos a gran escala. En este caso, se permite utilizar resultados satisfactorios de métodos como la BS 8414 (UK), DIN 4102-20 (Alemania) o LEPIR 2 (Francia). También se admite el uso de criterios LPS (Loss Prevention Standards) como LPS 1581 y 1582, que incluyen evaluación de caída de materiales inflamados, aspecto no siempre cubierto en otras normas. Este enfoque híbrido permite conciliar la innovación y la eficiencia energética con la seguridad contra incendios, sin bloquear el uso de nuevas soluciones constructivas, pero bajo condiciones controladas y verificadas.  

Países Bajos: ensayo propio a escala intermedia y clasificación nacional

El modelo neerlandés se basa en una aproximación técnica, progresiva y adaptada a su contexto nacional. Suñol explicó que Países Bajos ya contaba, antes de 2017, con una exigencia elevada en cuanto a reacción al fuego para productos individuales (B-s1,d0). Sin embargo, tras una reflexión técnica, se concluyó que la suma de productos B no garantiza un sistema con comportamiento B, por lo que era necesario evaluar el sistema completo. Países Bajos adoptó una solución triple:
  1. Aceptó el uso de la BS 8414 (UK) y la DIN 4102-20 (DE) como ensayos de referencia.
  2. Desarrolló su propio ensayo a escala intermedia, basado en la norma ISO 13785-1, adaptada a su marco regulatorio.
  3. Implementó un sistema de clasificación nacional, con las siglas NL-BS1, NL-DIN1, NL-ISO1, y niveles adicionales (NL-BS2, etc.) según exigencia.
Este sistema permite establecer distintos niveles de aceptación según riesgo, altura y ocupación. La norma nacional NPR 6999 formaliza esta estrategia. La elección de un ensayo a escala intermedia responde a razones prácticas: permite evaluar fenómenos como propagación vertical, efecto chimenea, caída de materiales, pero con costes menores y mayor accesibilidad para los laboratorios nacionales. Además, al adaptar la ISO 13785-1, el país establece también criterios cuantitativos de clasificación (tiempos, temperaturas, masa de residuos), algo que la ISO original no ofrecía. Esta estrategia holandesa combina lo mejor de los modelos británico y alemán, pero le añade una solución propia y más flexible, alineada con los principios de evaluación basada en prestaciones y adaptada a la capacidad técnica e industrial local.  

Conclusión del bloque comparativo

A través del análisis de estos tres casos, Salvador Suñol subrayó cómo Europa avanza hacia modelos normativos más exigentes y basados en ensayos de sistema de fachada completo, con creciente consenso en torno a la necesidad de ensayos a gran escala para fachadas. Aunque cada país parte de situaciones diferentes, todos convergen en que las Euroclases son necesarias pero no suficientes, y que es clave evaluar la propagación real en fachada, especialmente en un contexto de transformación energética del parque construido. La conclusión implícita para España es clara: se requiere actualizar el marco normativo, incorporar ensayos representativos, y, mientras no se apruebe el método europeo armonizado, adoptar soluciones provisionales robustas, como la BS 8414, para no quedar atrás en la protección efectiva de los edificios y sus ocupantes.  

Principales conclusiones de la ponencia de Salvador Suñol (APPLUS):

  • La protección pasiva es clave: Retarda la propagación del fuego sin intervención humana, permitiendo tiempo para evacuar y actuar.
  • Incendio en fachada, fenómeno complejo: La geometría, cámaras ventiladas y fallos de ejecución agravan su comportamiento.
  • Las Euroclases son insuficientes para las fachadas: Evalúan materiales de forma aislada y a pequeña escala; no reflejan la realidad de un incendio desarrollado en fachada.
  • Necesidad de ensayos a gran escala: Ensayos como el BS 8414 permiten evaluar sistemas completos, incluyendo propagación, temperaturas y caída de materiales.
  • Modelos europeos avanzados combinan prescripción con ensayos prestacionales.
  • España debe adaptarse: Incorporar ensayos realistas y no depender solo de Euroclases para garantizar una protección efectiva contra incendios en fachadas.
 

“Euroclases y ensayo a gran escala: limitaciones, sinergias y la complejidad del comportamiento en fachada”

Salvador Suñol respondió a una de las preguntas clave de la jornada del 26 de junio.  ¿Si un sistema de fachada construido con productos de Euroclase A1 y/o A2 garantiza la superación de un ensayo a gran escala?  Su respuesta fue clara: no necesariamente. Aunque estas clasificaciones indican un bajo poder calorífico y son un buen punto de partida desde la perspectiva general de la seguridad contra incendios, no permiten prever el comportamiento global del sistema cuando los materiales interactúan entre sí. Suñol destacó que la estrategia de limitar la combustibilidad de los materiales mediante Euroclases es válida, y se ha empleado en varios países europeos, pero no sustituye la necesidad de evaluar el sistema completo, como ocurre en los ensayos a gran escala. La razón principal es que la suma de productos individuales con buena clasificación no garantiza que el sistema resultante también lo sea, ya que pueden producirse interacciones entre capas o materiales que alteren el comportamiento teórico previsto. En algunos casos, incluso, estas combinaciones pueden agravar el riesgo de propagación. Puso como ejemplo el caso de los Países Bajos, donde se reconoció que una suma de productos clase B no necesariamente conforma un sistema seguro. Por ello, incorporaron ensayos específicos para la propagación por fachada, permitiendo opciones a escala intermedia o gran escala. Además, subrayó que no basta con frenar la propagación del fuego. Una fachada puede ofrecer buen rendimiento frente a la propagación, pero tener un comportamiento mecánico deficiente que ponga en peligro la evacuación o la intervención de los equipos de emergencia si caen elementos estructurales o de revestimiento de la fachada. También explicó que ciertos factores críticos, como las cavidades ventiladas, las direcciones múltiples de propagación del fuego o el funcionamiento efectivo de barreras cortafuegos y sistemas intumescentes, solo pueden evaluarse mediante ensayos a escala real. Las Euroclases no recogen estas variables complejas. Respecto a la clasificación en si misma, explicó que las Euroclases A1 y A2 se obtienen a través de ensayos de laboratorio con muestras muy reducidas (por ejemplo, un gramo de material en polvo en la bomba calorimétrica, según la norma EN ISO 1716). A pesar de que este método simula condiciones severas (post-flashover), solo evalúa una propiedad del material individual, sin reproducir el comportamiento del conjunto de capas de una fachada real. Finalmente, dejó una reflexión: cumplir con un valor límite de poder calorífico no implica necesariamente que un material sea peligroso o seguro en un escenario real de fachada. Distinguir entre contribución al fuego (valor calorífico) y capacidad de propagación es esencial. Por eso, defendió la necesidad de combinar criterios de clasificación de materiales con ensayos de sistema, especialmente para sistemas multicapa o industrializados. En una intervención posterior, Salvador Suñol destacó que los ensayos a gran escala en fachadas suponen una herramienta innovadora y fundamental para evaluar con mayor realismo el comportamiento frente al fuego de los sistemas constructivos. A diferencia de las euroclases, que se basan en ensayos más limitados y en condiciones de laboratorio, las pruebas a gran escala permiten analizar la propagación del fuego en situaciones más cercanas a la realidad, lo que proporciona información clave para una regulación más efectiva en seguridad contra incendios. Respecto a los tipos de edificios donde estos ensayos son más beneficiosos, Suñol señaló que su aplicación está especialmente justificada en edificios de gran altura o con mayor riesgo. Las razones son diversas: la complejidad en la evacuación de estos edificios, debido a su altura, hace que el control del fuego sea aún más crucial; la intervención de los bomberos a partir de cierta altura es limitada o incluso inviable; y además, este tipo de construcciones suele incorporar materiales innovadores o configuraciones constructivas complejas, que pueden aumentar los riesgos. Dado el mayor potencial destructivo de un incendio en estas edificaciones, Suñol defendió que evaluar el riesgo con ensayos a gran escala es una medida necesaria y justificada.

Conclusiones: 

  • Las Euroclases A1/A2 no garantizan seguridad global del sistema constructivo: Productos con buena clasificación individual no aseguran un comportamiento seguro cuando se combinan en un sistema multicapa.
  • Los Ensayos a gran escala son imprescindibles: Solo estos ensayos permiten evaluar la interacción entre materiales, cavidades ventiladas, propagación multidireccional del fuego y caída de elementos.
  • Limitaciones de las Euroclases: Se basan en ensayos con muestras pequeñas y en condiciones muy controladas, sin reproducir el comportamiento real de fachada.
  • Casos como el de Países Bajos demuestran que combinar productos clase B no basta: De ahí la necesidad de métodos adicionales como ensayos intermedios o de gran escala.
  • Seguridad no es solo frenar la propagación: También es clave evaluar la estabilidad mecánica del sistema para proteger la evacuación y el trabajo de los equipos de emergencia.
  • El valor calorífico no lo es todo: La capacidad de propagación del sistema debe considerarse además de la contribución al fuego.
  • Ensayos a gran escala son especialmente importantes en edificios de gran altura o riesgo elevado: Por su complejidad de evacuación, intervención limitada de bomberos y uso de soluciones constructivas innovadoras.
  • Conclusión general: Para sistemas complejos o industrializados, es imprescindible combinar criterios de clasificación de materiales con evaluación a escala real.
    Ver Jornada Técnica completa. Más información sobre la participación de Joaquim Vilar.  Más información sobre la participación de Alberto Diego. Más información sobre la participación de Ariadna Campins. Más información sobre la participación de Jordi Sans. Más información sobre la participación de Antonio Galán. 
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