Una transición justa empieza por las viviendas

La Alianza S2E defiende una transición energética que combine ambición climática, cohesión social y desarrollo económico

La nueva Estrategia de Transición Justa es una oportunidad decisiva para corregir un riesgo creciente: avanzar en descarbonización sin preparar técnicamente el parque residencial y sin proteger a los hogares más vulnerables. El mensaje es claro: sin rehabilitación integral no habrá transición justa.

España afronta una doble brecha en sus viviendas. Por un lado, una brecha térmica: la mayor parte del parque residencial se construyó antes de las primeras exigencias de aislamiento térmico (NBE CT 79), con consecuencias directas en consumo energético, emisiones, confort y pobreza energética. Por otro, una brecha eléctrica: la mayoría de las viviendas se levantaron antes del Reglamento de Baja Tensión de 2002, lo que limita su capacidad y seguridad para asumir nuevos usos eléctricos (bombas de calor, vehículo eléctrico, autoconsumo o digitalización del hogar). 

Electrificar sobre edificios ineficientes y con instalaciones obsoletas no solo reduce la eficacia de las políticas públicas; también puede excluir a millones de hogares de los beneficios de la transición.

La Alianza S2E comparte la visión de que la vivienda es el principal “campo de juego” de la transición justa. Los edificios concentran en torno a un tercio del consumo final de energía y una cuarta parte de las emisiones. Actuar sobre la demanda (empezando por el aislamiento de la envolvente) permite reducciones del 40–60 % en calefacción y refrigeración, con ahorros estructurales y permanentes para las familias. La adecuación eléctrica, a su vez, es condición necesaria para electrificar de forma segura y aprovechar soluciones limpias. No se trata de elegir entre aislar o electrificar: se trata de hacerlo juntos y bien.

Esta aproximación integral es coherente con los objetivos del PNIEC y con la EPBD, que exigen acelerar la renovación del parque edificado, priorizando los edificios peor calificados. Pero la clave está en el cómo: ayudas estables, simples y predecibles; foco en los hogares vulnerables; y coordinación real entre políticas de energía, vivienda, industria, empleo y servicios sociales. Las ventanillas únicas locales y la interoperabilidad de datos son instrumentos imprescindibles para llegar donde más se necesita.

La transición justa también es una política de empleo. La rehabilitación integral (envolvente, instalaciones eléctricas, sistemas eficientes, automatización y autoconsumo) genera trabajo local, estable y no deslocalizable. Las estimaciones europeas sitúan entre 15 y 18 empleos por cada millón de euros invertido en rehabilitación. Para aprovechar esta oportunidad, es urgente anticipar la formación y la recualificación profesional, acreditando competencias y facilitando la incorporación de personas con baja empleabilidad. Sindicatos, empresas, administraciones y entidades sectoriales deben coordinarse para evitar cuellos de botella de mano de obra cualificada.

Desde la perspectiva social, la prioridad es evitar una transición a dos velocidades. Los hogares en pobreza energética, las personas mayores, quienes viven en barrios con edificación antigua o en zonas rurales envejecidas, y los hogares electrodependientes requieren actuaciones específicas y simplificadas. La rehabilitación del alquiler, la financiación accesible para comunidades de propietarios y el acompañamiento del tercer sector son palancas decisivas. Asimismo, el autoconsumo y las comunidades energéticas deben diseñarse con criterios de inclusión real, asegurando que la adecuación previa de las instalaciones eléctricas no sea una barrera, sino parte de la solución.

Por último, la gobernanza importa. La nueva Estrategia debe reforzar mecanismos participativos, indicadores claros de impacto energético, social y laboral, y evaluaciones periódicas que permitan corregir el rumbo. Grupos de trabajo específicos en rehabilitación y electrificación residencial ayudarían a alinear diagnósticos y políticas, aprovechando la evidencia técnica que aportan organizaciones que forman parte de la Alianza.

En definitiva, una transición justa no empieza en el contador ni termina en el tejado: empieza en la vivienda y se construye con aislamiento, electrificación segura y personas en el centro. La Alianza S2E hace un llamamiento a integrar estas palancas en la nueva Estrategia. Porque solo así la descarbonización será eficaz, inclusiva y duradera.

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